FACTOR DE RIESGO QUÍMICO


El riesgo químico es toda probabilidad de ocurrencia de un efecto fisiopatológico derivado de la exposición no controlada a agentes químicos, compuestos o mezclas, tal como se presentan en su estado natural o como se producen en la industria. Dicho riesgo puede causar efectos agudos inmediatos o crónicos en la salud de las personas o seres vivientes expuestos. Además, el riesgo químico

según  las propiedades fisicoquímicas de los compuestos, contempla la probabilidad de ocurrencia de incendios, explosiones o descomposiciones violentas en presencia de cualquier factor externo.


REPERTORIO DE RECOMENDACIONES PRÁCTICAS DE LA OIT



Debido a la extensión del uso de productos químicos a casi todas las ramas de la industria, el Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo en su 250.a reunión convocó una reunión de expertos en Ginebra, con el fin de elaborar un repertorio de recomendaciones prácticas sobre la seguridad en la utilización de productos químicos en el trabajo. En la reunión participaron siete expertos designados por consulta previa con los gobiernos; siete, por consulta previa con el Grupo de los Empleadores, y siete, por consulta previa con el Grupo de los Trabajadores del Consejo de Administración. Éste texto puedes descargarlo en el módulo de Descargas y Multimedia.


CARACTERÍSTICAS PERJUDICIALES DE LAS SUSTANCIAS QUÍMICAS

Las principales características perjudiciales de las sustancias y productos químicos en general, son:

  • Toxicidad
  • Inflamabilidad y Explosividad
  • Reactividad Violenta
  • Radioactividad

TOXICIDAD

La toxicidad se define como el potencial que tiene una sustancia para afectar adversamente la salud de los humanos y de los seres vivos en general, a través de la producción de lesiones reversibles o irreversibles o poniendo en peligro su vida o causando la muerte, después de su ingreso al organismo, en cantidades, concentraciones, dosis y tiempos de exposición característicos de cada sustancia.


INFLAMABILIDAD, EXPLOSIVIDAD, REACTIVIDAD VIOLENTA Y RADIOACTIVIDAD

Estos son factores de peligrosidad que dependen de las características fisicoquímicas, de la manera como se manipulan, de factores externos como calor y chispas y de la presencia de materiales incompatibles entre sí. El grado de riesgo de cada sustancia, para la salud de los trabajadores y los usuarios en general, depende de varios factores, tales como:

  • El estado físico en que se encuentran estas sustancias (sólido, polvo, humo, líquido, neblina, vapor, gas)
  • La concentración de la sustancia en el ambiente
  • Las condiciones del puesto de trabajo y el ambiente laboral
  • Las vías de ingreso de la sustancia al organismo humano
  • El tiempo de exposición
  • La susceptibilidad de la persona o personas expuestas.

ACCIÓN FISIOLÓGICA DE LAS SUSTANCIAS QUÍMICAS

La toxicidad potencial (o sea el efecto perjudicial) inherente en toda sustancia química solo se presenta cuando esa sustancia se pone en contacto con un ser viviente, las vías de ingreso al organismo humano pueden ser las siguientes:

El efecto tóxico potencial aumenta con la exposición. Todos los productos químicos mostrarán algún efecto tóxico si se absorben en dosis suficientemente grandes. Sin embargo existen algunas sustancias químicas que aun en pequeñas dosis pueden producir efectos letales para la salud, por ejemplo el cianuro. La potencia tóxica de cualquier sustancia química se define, entonces, por la cantidad de sustancia o dosis que se requiere para producir una respuesta específica en un ser viviente.

 

Los efectos sobre la salud de un ser humano al materializarse un riesgo químico se clasifican en agudos y crónicos:

  • Efectos agudos: Son alteraciones de la salud que se desarrollan inmediatamente o en corto tiempo después de una exposición; por ejemplo: una quemadura con ácido sulfúrico.
  • Efectos crónicos: Un efecto crónico para la salud es el que aparece meses o años después de una exposición; por ejemplo: la enfermedad de origen profesional conocida como Silicosis que es producida por exposición prolongada a polvos ricos en sílice. Por lo general se desarrolla después de una exposición superior a cinco años.


SEGURIDAD EN LA MANIPULACIÓN Y EL ALMACENAMIENTO DE PRODUCTOS QUÍMICOS

El primer factor que se debe considerar respecto al almacenamiento de productos químicos será la planificación de su recepción, es decir, antes de la recepción de una sustancia peligrosa para su almacenamiento, debe ofrecerse información a todos los usuarios respecto a su correcta manipulación. La planificación y el mantenimiento de las áreas destinadas al efecto son necesarios para evitar las pérdidas de material, los accidentes y los desastres. La prestación de unos servicios de conservación adecuados es esencial, y debe prestarse especial atención a las sustancias incompatibles, la ubicación conveniente de los productos y las condiciones climáticas. Las siguientes son las recomendaciones de la OIT según el tipo de sustancia que se manipule:

SUSTANCIAS EXPLOSIVAS

Se incluyen en esta categoría todas las sustancias químicas, productos pirotécnicos y cerillas que son explosivos per se, así como otras sustancias como las sales metálicas sensibles que por sí mismas, en ciertas mezclas o sometidas a determinadas condiciones de temperatura, choque, fricción o acción química, pueden transformarse y experimentar una reacción explosiva. En el caso de los explosivos, la mayoría de los países han adoptado normativas estrictas en lo que se refiere a los requisitos de almacenamiento seguro y las precauciones que deben tomarse con el fin de evitar el robo para su utilización en actividades criminales. Los lugares de almacenamiento deben situarse alejados de otros edificios y estructuras, de forma que puedan minimizarse los daños en caso de explosión. Los fabricantes de este tipo de sustancias elaboran instrucciones respecto al modo de almacenamiento más adecuado. Las áreas designadas al efecto deben dotarse de una estructura sólida y mantenerse bien cerradas cuando no son utilizadas. Los almacenes no deben situarse cerca de un edificio que contenga petróleo, aceite, material de desecho combustible o sustancias inflamables, o en el que se mantengan fuegos o llamas desnudas.

SUSTANCIAS OXIDANTES

Este tipo de sustancias constituyen fuentes de oxígeno y, por tanto, son capaces de facilitar la combustión e intensificar la violencia de un incendio. Algunas generan oxígeno a la temperatura ambiente del almacén en el que se conserven, pero otras requieren la aplicación de calor. Si los envases de los materiales oxidantes se han deteriorado, su contenido puede mezclarse con otras sustancias combustibles y provocar una ignición. Este riesgo puede evitarse mediante el depósito de estos materiales en zonas de almacenamiento aisladas. No obstante, puede que esta práctica no siempre sea viable, como, por ejemplo, en el caso de los almacenes portuarios de mercancías en tránsito. Es peligroso almacenar sustancias oxidantes potentes cerca de líquidos, aunque su punto de inflamación sea bajo, o de materiales inflamables, aunque lo sean sólo ligeramente. Resulta más seguro mantener todas las sustancias inflamables lejos del lugar en el que se conservan los oxidantes. El área de almacenamiento debe ser fresca, estar bien ventilada y tener una estructura ignífuga.

SUSTANCIAS INFLAMABLES

Se considera que un gas es inflamable cuando prende en presencia de aire u oxígeno. El hidrógeno, el propano, el butano, el etileno, el acetileno, el ácido sulfhídrico y el gas de carbón se encuentran entre los gases inflamables más comunes. Algunos como el cianuro de hidrógeno y el cianógeno son inflamables y tóxicos. Los materiales inflamables deben conservarse en lugares suficientemente frescos para evitar igniciones accidentales si los vapores se mezclan con el aire. Los vapores de disolventes inflamables pueden ser más pesados que el aire y moverse a ras de suelo hasta una fuente de ignición distante. Se han observado casos en los que los vapores inflamables generados por sustancias químicas derramadas han descendido por escaleras y huecos de ascensores y han prendido en pisos inferiores. Por tanto, es esencial la prohibición de fumar y de generar llamas desnudas en los lugares en que se manipulan o almacenan dichos disolventes. Los bidones de seguridad portátiles aprobados constituyen los recipientes más seguros para almacenar sustancias inflamables. Los volúmenes de líquidos inflamables superiores a 1 litro deben depositarse en envases de metal. Habitualmente, se utilizan bidones de doscientos litros para transportar estas sustancias, pero estos recipientes no están concebidos para su almacenamiento a largo plazo. El tapón debe retirarse con cuidado y ser sustituido por una válvula de alivio de presión aprobada que evite el aumento de la presión interna debido al calor, el fuego o la exposición a la luz solar. Al transferir sustancias inflamables desde un equipo metálico, los trabajadores deben utilizar un sistema de traslado cerrado o disponer de una ventilación aspirante adecuada.

El área de almacenamiento debe situarse alejada de toda fuente de calor o de riesgo de incendio. Las sustancias altamente inflamables deben conservarse separadas de agentes oxidantes potentes y de materiales susceptibles de combustión espontánea.  Cuando se almacenen líquidos de volatilidad elevada, deben instalarse aparatos y dispositivos eléctricos de iluminación de fabricación antideflagrante certificada y no se permitirá la generación de llamas desnudas en el lugar de almacenamiento o cerca de éste. Se dispondrá además de extintores de incendios y materiales inertes absorbentes como arena y tierra seca para su utilización en situaciones de emergencia. 

SUSTANCIAS TÓXICAS

Las sustancias químicas tóxicas deben conservarse en áreas frescas y bien ventiladas lejos de fuentes de calor, ácidos, humedad y sustancias oxidantes. Los compuestos volátiles deben almacenarse en refrigeradores que no generen chispas (–20 ºC) para evitar la evaporación. Puesto que los envases pueden sufrir fugas, las salas de almacenamiento deben equiparse con campanas de evacuación de humos u otros dispositivos de ventilación local equivalentes. Los envases abiertos deben cerrarse con cinta u otro elemento obturador antes de su recolocación en la sala de almacenamiento. Las sustancias que pueden reaccionar químicamente entre sí deben mantenerse en ubicaciones separadas.

SUSTANCIAS CORROSIVAS

Se trata de ácidos, álcalis y otras sustancias que pueden provocar quemaduras o irritación de la piel, las membranas mucosas o los ojos, o que deterioran la mayoría de los materiales. Son ejemplos típicos el ácido fluorhídrico, el ácido clorhídrico, el ácido sulfúrico, el ácido nítrico, el ácido fórmico y el ácido perclórico. Estos materiales pueden dañar sus recipientes y propagarse en la atmósfera del área de almacenamiento; algunos son volátiles y otros reaccionan violentamente con la humedad, la materia orgánica u otras sustancias químicas. Los vapores de ácido pueden corroer los materiales estructurales y los equipos y ejercer una acción tóxica sobre el personal. Este tipo de sustancias deben mantenerse a baja temperatura, pero muy por encima de su punto de congelación, ya que un compuesto como el ácido acético puede congelarse a una temperatura relativamente alta, romper su envase y propagarse cuando la temperatura vuelva a superar dicho punto. Asimismo, algunas sustancias corrosivas pueden tener otras propiedades peligrosas; por ejemplo, el ácido perclórico, además de ser sumamente corrosivo, constituye un potente agente oxidante capaz de causar incendios y explosiones. El Agua regia presenta tres características peligrosas: a) combina las propiedades corrosivas de sus dos componentes, el ácido clorhídrico y el ácido nítrico; b) es un agente oxidante muy potente, y c) una aplicación limitada de calor basta para dar lugar a la formación de cianuro de cloro, un gas de gran toxicidad. Las áreas de almacenamiento destinadas a las sustancias corrosivas deben aislarse del resto del centro de producción o de otros depósitos de mercancías mediante la disposición de paredes y suelos impermeables, previendo además la evacuación de derrames en condiciones de seguridad. Los suelos deben realizarse de bloques de hormigón que no haya sido tratado para reducir su solubilidad, o de otro material resistente. 


IDENTIFICACIÓN DE LOS PRODUCTOS QUÍMICOS Y SUS PELIGROS

La etiqueta que se ubica en un recipiente que contiene una sustancia química peligrosa se constituye en la primera señal de advertencia acerca del riesgo inherente a la misma, dicha identificación debe ofrecer información básica sobre los procedimientos de manipulación seguros, las medidas de protección, los primeros auxilios en caso de emergencia y los peligros de la sustancia en cuestión. Asimismo, la etiqueta debe incluir la identidad de las sustancias químicas peligrosas y el nombre y la dirección de su fabricante. El etiquetado consiste en la disposición de mensajes por escrito, así como de símbolos gráficos y colores, aplicados directamente al producto, el envase o la etiqueta. Las marcas deben ser claras, de fácil comprensión y capaces de soportar condiciones climáticas adversas. Además, deben situarse contra un fondo que contraste con los datos que acompañan al producto o con el color del recipiente. La ficha técnica de seguridad ofrece una información más detallada sobre el carácter de los riesgos inherentes al producto químico y las instrucciones de seguridad pertinentes. Aunque actualmente no existen requisitos de etiquetado armonizados a escala mundial, se han adoptado normas internacionales, nacionales y regionales para el etiquetado de sustancias peligrosas.

OMI / IMDG / ICONTEC / DOT

CEE

SGA